La Semana Santa en Tarancón se vive con una devoción especial, donde la fe se traduce en tradiciones que año tras año se consolidan en el corazón de la localidad. En este contexto, la ermita de Santa Quiteria alberga uno de los pocos belenes pasionales de la región, un montaje que no solo se distingue por su tamaño, sino por la profunda conexión con el sentimiento religioso que emana de cada una de las escenas que recrea. Este belén, montado por David del Saz, presidente de la hermandad de Santa Quiteria, se ha convertido en un símbolo de devoción y arte sacro en la provincia y en Castilla-La Mancha.
Del Saz es un belenista de toda la vida, y su pasión por los belenes comenzó hace más de tres décadas. Con el paso de los años, su fascinación por la recreación de escenas religiosas le llevó a adentrarse en el mundo del belenismo. «Siempre me ha llamado la atención el Belén Pasional, así que empecé a coleccionar figuras y, poco a poco, fui montando las escenas», relata. «En 2021 decidí montar el primero en casa y dos años después, ya como presidente de la hermandad, trasladé la idea a la directiva, y lo moví hasta aquí, para que todos pudieran disfrutar de él durante la Cuaresma».
El belén pasional que David ha montado este año cuenta con 42 escenas y cerca de 500 figuras, lo que lo convierte en uno de los más grandes de la región. En él se recrean momentos clave de la Pasión de Cristo, desde el juicio ante Pilatos, la flagelación o la Coronación de Espinas, hasta el Vía Crucis, la muerte de Jesús en la cruz y la Resurrección. Cada una de estas escenas está acompañada por una narración que, cada año va enfocada a personajes presentes en el desenlace, como este año Santa Marta quienes, de manera emotiva, guían al espectador a través del sufrimiento y sacrificio de Jesucristo, lo que otorga una atmósfera aún más especial a la experiencia.
«Los belenes pasionales están ganando terreno, y cada vez se ven más en diferentes lugares, no solo en España, sino también en el extranjero», comenta David. «A pesar de ser una tradición que está tomando auge, aquí en Tarancón tenemos algo único, como es un belén que no solo es un montaje, sino una vivencia de la Pasión», comenta Del Saz, a la vez que asume que «para mí, es un honor poder compartirlo con la gente y que, a través de él, puedan acercarse más a la Semana Santa y a lo que significa esta época tan especial».
La labor de David, se ha convertido en una importante actividad dentro de la hermandad y el municipio, y ha logrado que el belén pasional se convierta en una tradición viva. Este montaje no solo refleja el belenismo en sí, también el fervor religioso de Tarancón, uniendo Navidad y Semana Santa a través de la devoción, el esfuerzo y el entusiasmo de un hombre que, con su pasión, ha logrado transmitir el espíritu de la Pasión de Cristo de una manera única.