Tan como tú

Manu Reina
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Irene, Javier, Silvia, Carlos, Gustavo, Enrique y María cumplen cada día con su cometido laboral y evidencian que tienen el mismo derecho como cualquier otra persona

Tan como tú

Desde la aurora del esfuerzo y la dignidad, donde cada paso es un símbolo de conquista, ellos se levantan cada día con la determinación de quien sabe que el mundo les pertenece tanto como a cualquiera. Hoy, Día Internacional del Síndrome de Down, no solo se conmemora una condición, sino que se alzan voces para exigir derechos, oportunidades y un lugar justo en la sociedad.

La Asociación de Síndrome de Down de Cuenca y Provincia (Adocu), con sus trabajadores y familiares al pie del cañón siempre, ha sido el puente entre el talento y la oportunidad. Gracias a los convenios que ha firmado de la mano de administraciones públicas como la Diputación, el Ayuntamiento o la Universidad de Castilla-La Mancha, y con el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a través de subvenciones, 11 personas encontraron en el trabajo no solo un sustento, sino un espacio de realización personal. Todos ellos ejercen de lunes a viernes, con un horario de 9 a 13 horas, sus funciones son de ayudantes de ordenanza. 

Javier Moset, con 38 años y once de ellos en la Diputación, mantiene siempre una sonrisa de oreja a oreja. Su labor abarca desde repartir documentos hasta escribir en ordenador. Pero su trabajo es mucho más que tareas administrativas, es su forma de demostrar su valía: «Estoy muy feliz de poder trabajar en la Diputación. Me gustaría estar siempre aquí». Además, Moset subraya que hoy «es un día para reivindicar nuestros derechos y que quede claro que somos iguales que cualquier otra persona. Nos tienen que apoyar siempre».

Irene Espejo, que justo ayer cumplió 47 años, trabaja en la Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha, en concreto en el Edificio Iberia. No se separa de la fotocopiadora e impresora, y no se detienen nunca para repartir documentos. Siempre está dispuesta a ayudar. «Me gusta mucho ayudar a todos mis compañeros y hacer las cosas bien hechas siempre».
Por su parte, María Amo, con 42 años, trabaja en la Delegación de Bienestar Social de la Junta desde 2003. «Intento hacer siempre todo lo que puedo. Soy válida para estar aquí porque me gusta mucho trabajar». En el mismo edificio y con la misma dedicación está Enrique Martínez, de 41 años, quien asegura que «hace de todo y siempre hago caso a todos mis compañeros. Me ocupo de mis cosas». Su cara lo dice todo, y es que «me gusta mucho estar aquí y mis compañeros me quieren mucho», señala. 

Silvia Lara lleva 21 años en la Universidad de Castilla-La Mancha, desde hace más de una década, en el edificio Gil Albornoz. Hacer facturas, poner pantallas interactivas, ayudar en conferencias o congresos, así como atender al público son solo algunas de sus tareas. Lo hace todo con profesionalidad y orgullo, porque, «aunque seamos Síndrome de Down, podemos trabajar, evidentemente. No es una enfermedad, es una condición». Añade, además, que «a mis chicos y chicas con Síndrome de Down les diría que se animen, que estudien bastante y que no sean vagos. Para arriba siempre, porque hay que ser activos, como a mí me gusta». 

Por otro lado, Gustavo López, de 29 años, trabaja en el Servicio de Deportes y Cultura de la Diputación, gestionando convocatorias, entre muchos otros asuntos. «Mi trabajo me gusta mucho, estoy muy contento y mis jefes me tratan de forma extraordinaria», remarca con insistencia. Por si alguien tenía dudas, él despeja todas, porque «tenemos derecho a tener un puesto de trabajo». A pocos metros se encuentra Carlos Torres, de 27 años, quien desempeña su labor en el Archivo de la Diputación. «Trabajo aquí para ganar mi dinero y para comprarme cosas». Tiene muy claro que quiere ser «mayor y autónomo» y estar allí «hasta que me muera». Su deseo, como el de todos, es seguir construyendo su futuro con el mismo derecho que cualquiera.

Gracias a esa labor que desempeña Adocu de la mano de las administraciones públicas, también ejercen con sus puestos de trabajo Diego García y Mariano Latorre en el Ayuntamiento; Desiré Martínez en Aguas de Cuenca; o Alfonso Pérez en Diputación. Además, tras aprobar sus respectivas oposiciones, Carlos Martínez y Francisco Pérez desempeñan sus funciones en la Subdelegación de Defensa y en la Delegación de Fomento, respectivamente. 
Como aún es necesario alzar la voz y reivindicar las mismas oportunidades, desde Adocu, una vez más, han hecho una novedosa campaña en redes sociales llamada Tan como tú para mostrar cómo sus chicos ejercen en distintos puestos de trabajo, con todas las responsabilidades que conlleva. 

El camino hacia la igualdad no es un favor, sino una obligación de la sociedad. Son historias de esfuerzo, de resistencia, de lucha constante. Porque tener un empleo no es un privilegio, es un derecho. Y ellos lo ejercen con la cabeza alta, la frente en alto y la determinación inquebrantable. Que este 21 de marzo no sea solo una fecha en el calendario, sino un recordatorio de que la inclusión no es un ideal lejano, sino una responsabilidad de todos.