La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a España libre de sarampión en 2016, casi una década después la situación nada tiene que ver y esta enfermedad parece estar de vuelta no solo en nuestro país sino en Europa y Asia Central, a tenor de los casos confirmados a lo largo de 2024 y, especialmente, en lo que llevamos de 2025.
De hecho, las cifras oficiales apuntan a que España despedía el pasado año con 217 contagios y, sin embargo, en este 2025 ya se han confirmado 150, por lo que en menos de tres meses ya se han alcanzado dos terceras partes de la cifra total de 2024.
Un resurgimiento del sarampión del que, como es de esperar, no son ajenas ni Cuenca ni Castilla-La Mancha, hasta el punto de que la región cerraba el pasado año con 78 casos, de los que cinco se registraban en territorio conquense, después de que en 2023 la provincia hubiera estado libre de la enfermedad, tal y como constata a La Tribuna la directora médico de la Gerencia de Atención Integrada (GAI) de Cuenca, Mar Gómez.
- Foto: Elaboración propiaDe los cinco casos conquenses, cuatro correspondían a menores de cinco años y uno a una mujer de 41, y se da la circunstancia de que dos de esos menores habían nacido en Rumanía, país del que también procedían los 57 jornaleros agrícolas contagiados en la región el pasado año, al igual que ocurriera en otras comunidades autónomas.
No en vano, tal y como subraya Gómez, la tasa de vacunación contra el sarampión en este país europeo debe de ser baja y, de hecho, «en general, los casos positivos se están dando en personas que no están vacunadas o no consta si están o no».
A pesar de las cifras de España en el presente ejercicio, la provincia de Cuenca no ha contabilizado, por el momento, contagio alguno, según asegura la directora médico de la GAI, mientras que sí confirma un brote de, al menos, seis casos en Toledo, de los cuales dos son sanitarios.
La primera dosis de la vacuna se administra a los 12 meses y la segunda a los cuatro años. - Foto: Fernando Bizerra Jr.En este sentido, apunta que en la Gerencia de Atención Integrada de Cuenca no se han registrado contagios entre el personal sanitario y se vela por que no ocurra.
De ahí, que precise que «la vacuna triple vírica, que incluye la del sarampión, se pone a disposición del personal, se les hace una serología y si no hay anticuerpos, se les ofrece dicha vacuna», lo que, a su juicio, viene a demostrar que «la prevención de riesgos laborales está funcionando muy bien».
Vacunación. Es por ello que resalte la importancia de la vacunación frente a esta enfermedad, por cierto, «muy contagiosa, pero lo bueno es que tenemos una vacuna que es eficaz».
Vacunación que en Castilla-La Mancha y, por lo tanto, en Cuenca, alcanza niveles por encima de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, que estipula que «para conseguir la inmunidad de rebaño, se tiene que tener una cobertura de la población diana del 95%».
Y, en concreto, según añade, «Castilla-La Mancha se encuentra entre las seis regiones con mayor cobertura de vacunación contra el sarampión, al superar el 98% en la primera dosis y el 95% en la segunda». Y no es de extrañar, en su opinión, porque «la población de Cuenca está muy sensibilizada en este sentido y no hay negacionistas de las vacunas».
En este sentido, detalla que «contamos con un calendario vacunal, recién actualizado, que establece que la primera dosis contra el sarampión se administre a los bebés de 12 meses y la dosis de recuerdo a los cuatro años; eso sí, en caso de que solamente se haya puesto en una única dosis, se administra la segunda a los 14 años».
Si bien, a tenor de la evolución de la enfermedad en nuestro país, ya están surgiendo voces que se inclinan por adelantar a los dos años de edad la segunda dosis, como es el caso de la Asociación Española de la Vacunología que así lo ha manifestado en una de sus últimas jornadas.
En todo caso, según aclara, «no deja de ser una propuesta y, por ahora, no hay nada oficial al respecto», pero sí insiste en recomendar la segunda dosis a aquellos que no tengan la vacunación completa.
Y es que, tal y como recalca, «estamos hablando de una enfermedad muy contagiosa, que se transmite por vía aérea y a través de secreciones respiratorias, que pueden quedar durante horas en el ambiente, de tal manera que quienes hayan entrado en contacto con las superficies contaminadas, se contagien al tocarse la cara o la nariz».
En definitiva, la vacuna es la mejor solución para esta enfermedad que ha hecho acto de presencia en territorio conquense durante 2024 y que, por ahora, está libre de casos en 2025.