La escasez de vivienda de protección oficial se concreta en las cifras reales aportadas por los organismos encargados de certificar la evolución del sector de la construcción. Según los datos de la Demarcación de Cuenca del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, en la provincia se han construido 156 viviendas de protección oficial en los últimos cinco años. Se da la circunstancia de que todas ellas fueron edificadas en el año 2023. Los otros cuatro años (2020, 2021, 2022 y 2024) no se construyó ninguna.
Las cifras de visados del Colegio de Arquitectos revela que 2021 fue el año de mayor actividad con 548 viviendas construidas y una superficie de 114.000 metros cuadrados. A continuación, se sitúa 2023 con 509 y 102.000 m². El pasado año 2024 se encuentra en una situación intermedia con 349 edificaciones y 76.000 m². En 2022 fueron 263 casas y 61.000 m² mientras que el dato más bajo correspondió al 2020, el de la pandemia, con 248 viviendas y sólo 57.000 metros cuadrados. En estos últimos cinco años, se han construido en territorio conquense una 1.919 viviendas y las 156 de protección oficial suponen el ocho por ciento del total.
La mayor parte de los nuevos pisos edificados el pasado año corresponden al tercer trimestre del ejercicio, cuando se contabilizaron 95 de los 349. El mes de mayor actividad fue mayo, en el que se registraron 57 del total. A continuación se sitúan julio (36), octubre (35), marzo (33), agosto (32), septiembre (27), febrero (26), noviembre (26), diciembre (22), enero (21), abril (20) y, por último, junio (14).
El presidente del Colegio de Arquitectos, Juan José Ramón Vindel, no duda en señalar que hay un claro déficit de edificaciones con algún tipo de protección que ayude a tener acceso a la vivienda a personas con recursos limitados. «Está claro que no se está visando prácticamente nada. Además, hay que tener en cuenta que se produce un dato muy curioso, y es que es más barata la vivienda de segunda mano que la vivienda de protección oficial. Entonces, el panorama es complicado».
Medidas correctoras. A la escasez de oferta se suma la evolución de los precios que tampoco favorece la promoción de este tipo de equipamientos. «Como los precios de la construcción han subido tanto, el margen es bastante pequeño para viviendas de protección oficial pero, además, esos precios pueden llegar a no ser interesantes para los posibles compradores o pueden suponer que tengan dificultades para acceder a la financiación».
El máximo responsable de los arquitectos conquenses considera fundamental que la administración adopte medidas correctoras. «Desde las administraciones tienen que estudiarlo detenidamente. Es posible que pase por dar más ayudas, así como mejorar las existentes y las fórmulas de financiación para que se pueda acceder a estas viviendas», señala. Asimismo, apunta la conveniencia de intentar abaratar el suelo ya que, de esa manera, «es posible que también se pudiera rebajar la protección oficial».
En este sentido, Ramón recuerda que sigue quedando suelo suelo libre preparado para edificar en pleno casco urbano de la capital. «A lo mejor se podrían hacer 300 o 400 viviendas inmediatamente. Siguen quedando vacíos urbanos en el centro de Cuenca, sin entrar en los terrenos de Adif, que con un pequeño desarrollo podrían suponer otras 200 o 300 viviendas». En su opinión, «siguen quedando solares dentro de la ciudad que habría que intentar fomentar. Y simplemente con eso ya tendríamos para algunos años de crecimiento antes que pensar en desarrollar otros otros suelos que pueden tardar mucho más tiempo en concretarse».
Por último, el presidente del Colegio de Arquitectos pone sobre la mesa la figura de los complejos inmobiliarios. Se trata de «utilizar suelo calificado como dotacional para actividades que son perfectamente compatibles con el uso residencial». En esta categoría podrían entrar una escuela, un consultorio médico, una guardería «que pueden estar situadas perfectamente debajo o al lado de viviendas».
«El POM se tiene que agilizar para adaptarse a las necesidades de la ciudad». Juan José Ramón manifiesta la necesidad de «agilizar» la redacción del Plan de Ordenación Municipal (POM) para resultar eficaz como planeamiento urbanístico de la ciudad. Recuerda que lleva «demasiado tiempo en redacción» y aunque este tipo de normativa «siempre se dilata, en el caso de Cuenca creemos que se está dilatando mucho».
El último avance «se publicó hace dos años y, desde entonces, no sabemos nada. En este tiempo, la ciudad y la sociedad han cambiado y las necesidades también». El POM se empezó a redactar «en 2017 o 2018 y el avance, un documento que en teoría tiene que tardar uno o dos años, se presentó en 2023.Tampoco parece que se haya sido ágil y, además, ese avance no es completo, faltan áreas importantes por desarrollar y a nivel urbanístico también tiene tiene carencias. Luego hay unos plazos para presentar alegaciones, contestarlas... Falta todavía mucho trabajo trabajo por hacer», señala el presidente del Colegio de Arquitectos.