Cuando uno escucha las palabras emprendimiento o marca de ropa, tal vez se imaginen historias de grandes capitales, equipos gigantes, fábricas de millones, y una mente brillante con un nombre famoso respaldándola. Sin embargo, en una casa familiar en medio del campo, apartada de la bulliciosa civilización, surgen historias más humildes, pero igualmente poderosas. Este es el caso de Marcos Polo y Daniel Sánchez, dos chicos que, con tan solo 23 años, han sabido llevar la semilla de sus sueños al mundo con su propia marca de ropa, Farko. Y lo han hecho con tres valores clave, como son la claridad, la organización, y una firme creencia en sus ideas.
La historia de Farko no nació en un gran despacho ni en las oficinas de una multinacional, al contrario. Fue en el corazón de la calle, rodeados de sus raíces, su gente, y una familia que siempre creyó en ellos. Es un relato de amistad, de perseverancia, de apoyo inquebrantable y, sobre todo, de un amor profundo por el arte en todas sus formas.
Marcos y Dani durante la feria 'Scrapworld' de moda urbana - Foto: M.P.
Marcos y Dani se conocen desde la infancia. Son amigos desde que tenían tres años, y han recorrido «juntos» la vida, compartiendo inquietudes, sueños y las frustraciones de una juventud que, como la mayoría de las que crecieron en pueblos, se debate entre seguir el camino tradicional o lanzarse al vacío y crear su propio destino. «Siempre supimos que queríamos algo diferente», dice Polo.
No era una meta sencilla. Al principio, Farko era solo una idea que nació durante la pandemia, cuando el mundo estaba parado, y en cambio, ellos decidieron ir a por todas. Marcos, con su pasión por el diseño gráfico, y Dani, con su habilidad para plasmar ideas y conceptos en ilustraciones, crearon un par de camisetas con un diseño único. «Fue un experimento», señalan. Algo que no iba más allá de un pasatiempo, hasta que poco a poco, empezó a tomar forma y a tener una respuesta positiva entre la gente.
«Recuerdo que al principio ni pensábamos que esto pudiera ser algo más serio», cuenta Sánchez. «Fue más que nada la necesidad de hacer algo que tuviera sentido, algo que pudiéramos controlar, porque queríamos hacer ropa que reflejara nuestra realidad, nuestra esencia». Y así lo hicieron. Cada prenda no solo tiene un diseño, sino una historia y una representación de su forma de ver el mundo.
Ambos coinciden en que el arte es su mayor motor. Para Dani, la necesidad de crear siempre estuvo presente, «Desde pequeño sentí la necesidad de construir, de hacer arte, de crear algo que fuera mío». Además recalca que «mi familia siempre me apoyó, me inculcaron que debía seguir mis sueños».
Marcos también comparte este amor. «Los dos somos creativos, pero Dani siempre tuvo más facilidad para materializar las ideas». A su vez, añade que «yo tenía claro que lo mío era el diseño y la creación, pero no fue hasta que nos sentamos juntos y vimos lo que podíamos hacer con Farko cuando todo empezó a tener sentido».
La esencia de Farko no solo es la ropa, sino el proceso mismo, ya que cada prenda que hacen lleva un pedazo de su alma. Ellos son los diseñadores, los que serigrafían, los que crean las etiquetas y las cosen. «Todo es nuestro», explica Dani. «Lo que nos caracteriza es que cada prenda lleva nuestra huella».
En todo momento, los dos coinciden en algo vital, como que han llegado hasta donde están gracias a su entorno. Desde el principio, sus allegados creyeron en ellos. Desde esa amiga maneja las redes sociales, hasta los que, sin tener idea, hacen de modelos de sus artículos. «Nos hemos rodeado de personas que creen en nosotros, porque nadie cree en tu proyecto si no cree en ti primero», asegura Polo.
De Tarancón al mundo.
Con alrededor de dos años de experiencia en el mercado, Farko está listo para dar el salto. Lo que empezó como una idea entre amigos, con una mínima inversión, ha crecido y ha ganado identidad. Ahora, su objetivo es superar las barreras de Tarancón. «Ya hemos vendido más de 400 camisetas aquí, pero debemos mirar más allá», comentan.
Su próximo reto es expandirse, ya que han tenido ventas en lugares como Ámsterdam o Berlín, y lo que más les emociona es ver a referentes de la música electrónica con sus productos. «Ver a un dj con nuestra camiseta es algo único», explica Marcos. A corto plazo, su meta es consolidarse en la feria Scrapworld, un evento clave para la ropa urbana. «Nos dio un impulso el año pasado, y este año vamos con más ambición», dice Dani.
Su misión es clara, seguir creciendo, y así, mientras mucha gente a su edad aún busca su camino, ellos saben que Farko es solo el principio de una aventura que llevará su arte y pasión al mundo.