Entre telas de algodón orgánico y tintas impregnadas de creatividad, dos jóvenes emprendedoras han tejido en la capital su propia marca: Colgadas QNK. Vanesa Cano y Eva Sáez no solo venden ropa sostenible y cien por cien personalizadas, sino que han convertido su pasión en un modelo económico. Con las manos manchadas de color y los corazones llenos de ilusión, ambas han dado forma a un proyecto empresarial que une arte y la conciencia ecológica.
Desde hace dos años, iniciando el camino de un tercero, las dos ocupan un taller en el Vivero de Empresas de Cuenca y desde ese espacio dan rienda suelta a toda su creatividad. Vanesa explica que «recibimos la ropa tras hacer un pedido medido con lo que vamos a necesitar» y después «trabajamos de manera artesanal para serigrafiar» cada una de las prendas, porque estampan su marca en gorros, pantalones, sudaderas o tote bag, entre otros artículos o accesorios. Sus prendas «no son solo de algodón orgánico», sino que también «llevan otros complementos sostenibles», como las etiquetas de tela elaboradas de material reciclado.
Vanesa, natural de Madridejos (Toledo) y Eva, procedente de Albacete, no han dado pasos sobre un camino de rosas, ni mucho menos. Los primeros meses «fueron complicados, como cuando empiezas cualquier proyecto emprendedor». El hecho de ser jóvenes «nos ha supuesto algunas barreras porque desconfían al preguntarnos la edad», pero con esfuerzo y sacrificio «estamos consiguiendo grandes cosas, paso a paso», apuntan.
Moda responsable - Foto: Reyes MartínezInicio. Colgadas QNK echó a rodar realmente hace cuatro años, con un inicio de doce meses dedicado a aterrizar la idea empresarial, cuando estas dos jóvenes estudiantes de la Facultad de Bellas Artes del campus universitario conquense de la Universidad de Castilla-La Mancha decidieron estrechar lazos para cumplir sus sueños. Una vez cumplieron su aventura estudiantil de Erasmus por Portugal e Italia, «decidimos empezar desde cero en Cuenca, una ciudad de la que nos enamoramos desde el principio», señalan. No obstante, tomaron el punto de partida «sin dinero y tras habernos formado de forma extracurricular en el área de la serigrafía, porque es una asignatura de la carrera que no pudimos ver por culpa de la pandemia».
Ha llovido ya muchos desde que consiguieron ganar un precio en un concurso de Acción contra el Hambre, con el que obtuvieron 1.500 euros, una cantidad que usaron sin pensarlo dos veces para «hacer nuestro primero pedido de camisetas». A raíz de esa oportunidad «hicimos las primeras 10 camisetas para nuestros amigos». Ahora, con un trayecto de alegrías y dificultades, «tenemos un número considerable de ventas», que se canalizan tanto por la página web como a través de la venta física, gracias a la participación de ambas en numerosos festivales a lo largo y ancho del país. Ese contacto con el cliente es «muy importante para nosotros porque la gente valora el producto cuando lo toca y comprueba que es de calidad».
Precisamente, Eva y Vanesa relatan cómo cogen un coche para «irnos hasta donde haga falta para vender nuestros productos». Han expuesto su trabajo en eventos de Galicia, Andalucía o Cataluña, por mencionar solo unos ejemplos, pero también viajarán a Porto próximamente para ser una empresa artesanal más en la edición internacional de la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha (Farcama). De igual forma, estas graduadas universitarias, poseedoras del carné oficial de artesanas de Castilla-La Mancha, desean con ímpetu «poder participar en la Feria de Artesanía de la Diputación», que tiene lugar en el marco de la celebración de las fiestas de San Julián. Y es que es «un escaparate muy bueno para nosotras». No solo para enseñar sus tesoros, sino también para hacer un taller en vivo. Y es que su espíritu emprendedor no se detiene en la venta de ropa sostenible. Conscientes de la importancia de compartir el conocimiento y fomentar la creatividad en otros, además de la necesidad expandir su actividad para diversificar las fuentes de ingreso, Vanesa y Eva imparten talleres de arcilla, manualidades o estampación, entre otros, dirigidos a todos los públicos. Poseen capacidad para «adaptar la actividad a todas las edades y grupos». Tanto que no solo demuestran su talento en su taller, sino que «nos desplazamos hasta donde sea por toda la provincia», remarcan.
Moda responsable - Foto: Reyes MartínezLlegados hasta aquí y con un futuro muy prometedor, Vanesa y Eva confiesan que el sueño de ambas es «llegar a expandir la marca por toda España» para que la marca Colgadas QNK «pueda verse en muchos sitios». Otro de los retos por el que lucharán es «abrir una tienda física en Cuenca», buscando siempre «poder vivir tranquilamente de nuestro proyecto». Ahora sí van por el camino idóneo, sin ningún tipo de magia, porque el éxito está en las ganas y el trabajo diario que llevan a cabo para levantar su propio trabajo.