"Costó mucho poner en marcha una escuela de arte"

José Luis Enríquez
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La Escuela de Artes Cruz Novillo es todo un referente en la formación cultural en Cuenca y conmemora su vigésimo aniversario con dos exposiciones retrospectivas que resumen la trayectoria del centro y exhiben los mejores trabajos de los alumnos

Gema Pardo, directora de la Escuela de Artes Cruz Novillo - Foto: Reyes Martínez

La puesta en marcha de la Escuela de Artes Cruz Novillo no fue fácil, pero ahora que se cumplen veinte años el tiempo ha dado la razón pese a las reticencias iniciales. Así lo asegura su actual directora, Gema Pardo, que celebra con ilusión este aniversario, con actos que comenzaron con la exposición que se puede visitar en la Sala ACUA de la UCLM hasta este viernes.  Pardo, que está a punto de cumplir ocho años como directora, aunque lleva 17 en este centro artístico, se siente tan identificada con esta escuela que reitera que «siempre digo que es una familia». 

¿Qué suponen estos veinte años?
Primero, es un orgullo que a un delegado provincial, que entonces fue Ángel Valiente, se le ocurriera apostar por unas enseñanzas artísticas en Cuenca y poner la escuela. Y luego, durante estos veinte años, encontramos un hueco en Cuenca porque ha sido difícil por las reticencias de la gente. Al principio había un poco de desconocimiento con 'eso de una escuela de arte' y creo que hoy por hoy tenemos un papel muy importante en Cuenca y la gente valora nuestro trabajo. Se hacen cosas muy interesantes. Hemos tenido promociones de alumnos que están desarrollando trabajos brillantes. Es un orgullo que después de veinte años estemos donde estamos y seguimos creciendo.

¿Por qué surge la exposición en la sala ACUA, en la que se repasan los 20 años de historia de la Escuela de Artes Cruz Novillo?

Pretende ser una retrospectiva de los veinte años de esta escuela. Como tenemos dos salas, la sala ACUA y luego la Princesa Zaida, y como a final de curso siempre se exponen trabajos, pensamos que una buena manera para celebrar la conmemoración podía ser una recopilación de todo lo que se ha hecho en estos veinte años. En esta exposición hay recortes de periódicos, la invitación que se usó cuando se inauguró la escuela en noviembre de 2004, que es cuando se entregó por parte del Gobierno a Educación, los premios que hemos recibido, los dinosaurios que se pintaron para el Museo de Paleontología, una menina, etc. En fin, muchas cosas que se han hecho en estos veinte años.

Además de la exposición en la sala ACUA, preparan otra muestra más en la sala Princesa Zaida. ¿Qué se podrá contemplar allí?

Seguirá siendo también de retrospectiva, pero habrá más trabajos de alumnos con una amplia selección de las cosas 'chulas' que se han hecho en la escuela por parte del alumnado.

¿Cuánto tiempo lleva como directora de la escuela?

Es mi séptimo año y me queda otro más. Conmigo hemos sido tres directores. Los dos anteriores fueron Rosa Vera y Carlos Hernández.

¿Qué significa para usted estar al frente de la escuela durante esta conmemoración de los veinte años de este centro artístico?

Es todo un orgullo, ya que también lo celebro de una manera especial porque llevo 17 años en la escuela. Aparte de ser directora, que es algo circunstancial y temporal, me siento parte de esta escuela. Llegué aquí en 2007. En la Escuela de Arte hay diferentes cuerpos y al principio este mundo te pilla un poco. Pero este es mi sitio y soy muy feliz con el alumnado, con las cosas que se hacen aquí y aprendo mucho más de ellos que, a lo mejor, ellos de mí. Estoy feliz y lo he celebrado más como profesora que como directora porque me siento parte de esta escuela de la que siempre digo que es una familia.

¿Con qué hitos o momentos se queda en estos 20 años de la escuela?

Costó mucho poner en marcha una escuela de arte y que, al final, hemos encontrado el lugar. Para mí, lo más especial de la escuela es que después de estos veinte años somos un referente artístico y que hemos encontrado nuestro hueco. Han ido creciendo las promociones y tenemos unos alumnos que han triunfado en diversas facetas y que todos esos buenos momentos de todo el curso han culminado, en estos últimos casi ocho años que llevo como directora, con éxito. Hemos recogido muchos premios diversos, por ejemplo a la enseñanza, a proyectos determinados. También me quedo con la buena colaboración que hemos establecido con todos los museos de alrededor. Como decía antes, creo que hemos encontrado nuestro sitio. Ha costado mucho, pero lo hemos conseguido. Creo que ya nos ven como un centro en el que se trabaja muy bien y que salen grandes profesionales

.¿Se valora el trabajo de la escuela más fuera que en Cuenca?

Como realmente en cada provincia hay una escuela de arte, yo pienso que no. Hemos encontrado nuestro sitio y estamos muy bien valorados. De hecho, la Administración tira muchas veces de nosotros para que participemos en proyectos muy interesantes. Luego viene el reconocimiento. Es verdad que no se esperan premios, pero cuando de vez en cuando te entregan alguno y te dicen 'qué bien que lo estáis  haciendo' da mucho gusto, y en los últimos ocho años hemos recogido muchos premios.

¿Recuerda algún momento especial?

A raíz del Bachillerato de Artes Escénicas se han hecho propuestas escénicas muy atractivas que se han presentado en el Teatro Auditorio. La primera fue La Fundación. Ver alumnado representando una obra encima del escenario, que hace llorar a todo el mundo, también es muy emotivo. Ves que el trabajo con los alumnos da sus frutos y ves cosas muy bonitas.

¿Cómo es la relación con la Universidad de Castilla-La Mancha?

Es muy buena, sobre todo con la Facultad de Bellas Artes, donde siguen luego muchos de nuestros alumnos, pero también hay alumnos que hacen Periodismo, Comunicación Audiovisual, Derecho... La relación es muy buena. La sala ACUA la tenemos siempre a nuestra disposición. El año pasado, por ejemplo, celebraron unas jornadas de cómic y, en seguida, cuentan con nosotros porque saben que tenemos un grado en cómic. Ellos cuentan con nosotros en todo lo que creen que puede ser importante que estemos, y nosotros, siempre que les hemos pedido ayuda, la hemos tenido. 

Llevar el nombre de Cruz Novillo dice mucho en el mundo del diseño. ¿No?
Sí, claro. En su momento se llegó a una votación y la propuesta de Cruz Novillo fue la elegida. Hace unos años hicimos unas jornadas de diseño y él vino para acompañarnos. El hijo siempre nos ha acompañado, aunque el día de la inauguración de la exposición no pudieron estar por agenda y porque el padre ya no viaja. Hay una cosa curiosa y es que nos empezamos a llamar Escuela de Arte José María Cruz Novillo y el diseñador nos pidió que quitáramos el nombre. Y de hecho, hace unos años iniciamos el papeleo para hacerlo y para llamarnos solo Cruz Novillo, pero fue a petición suya. Que llevemos el nombre de un diseñador de Cuenca con ese prestigio nacional e internacional es un gran orgullo. De hecho, a la entrada del centro tenemos su foto bien grande.

También pesan los apellidos Cruz Novillo...

Claro. Hay que estar a la altura, pero estamos orgullosos y hacemos muy buenas cosas.

¿Hay una buena cantera de diseñadores y artistas en Cuenca?

Sí. Hay muchos, pero no quiere decir nombres, porque hay tanto que no quiero dejarme ninguno. Tenemos alumnos en empresas importantes en Cuenca o en Madrid, y moviéndose mucho. Hay diseñadores, también con el Bachillerato de Música y Artes Escénicas Escénica tenemos actrices cantantes. Pese a las reticencias de mucha gente que piensa que las artes no tienen salida, tenemos  alumnos con muy buenos trabajos.

El diseño nos rodea en todo lo que vemos. ¿En qué situación se encuentra?

Es verdad que con esto de la Inteligencia Artificial y demás estamos un poco asustados, pero creo que la mayoría de los profesores están intentando que la Inteligencia Artificial se convierta en un aliado. Estamos ahí, pero a ver, no nos engañemos. Creo que el mundo del diseño es difícil porque cuesta mucho abrirse paso y porque está complicado. Pero confío en que nos vamos actualizando, existe el diseño interactivo, y todo es más digital, aunque lo manual siempre va a tener su valor. Todo está complicado, el diseño también, pero no me cabe la menor duda de que vamos a seguir formando grandes diseñadores.