Inquietud en hostelería por la nueva ley de alcohol en menores

Miguel A. Ramón
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Los hosteleros muestran su cautela con este proyecto de ley hasta ver cómo queda finalmente, tras el trámite parlamentario, aunque hay cierto alivio, porque ahora ya no hay que retirar el mobiliario patrocinado existente

Se prohíbe la publicidad de bebidas alcohólicas en la vía pública en un radio de 150 metros de colegios, hospitales, etc. - Foto: Reyes Martínez

El Ministerio de Mónica García le ha declarado la guerra al consumo de alcohol en menores de edad y el Consejo de Ministros daba este martes un paso clave en este camino, con la aprobación en Consejo de Ministros del proyecto de ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas y de sus efectos en las personas menores de edad.

Un texto que afronta, ahora, su tramitación parlamentaria y que se convierte en la primera norma nacional enfocada en niños y adolescentes en busca de darle la vuelta a una cifra más que preocupante.

Y es que el alcohol es la sustancia psicoactiva de consumo más generalizada entre estudiantes de 14 y 18 años y más de la mitad confiesa haber bebido en el último mes; sin olvidar, que el 93% de estos jóvenes afirma que el acceso a las bebidas alcohólicas en supermercados, tiendas y bares es casi libre.

Con este escenario, Sanidad se ha propuesto poner coto al consumo de alcohol en menores y ha incluido en esta nueva norma numerosas novedades, que, entre otros elementos, ponen en el disparadero a la publicidad en bares y restaurantes, además de incrementar los espacios libres de alcohol.

De hecho, se prohíbe el consumo de alcohol para todo el mundo en aquellos espacios con presencia mayoritaria de menores, sin olvidar la prohibición de publicidad de bebidas alcohólicas en la vía pública en un radio de 150 metros de centros educativos, sanitarios, sociosanitarios, parques y lugares de ocio infantil, lo que incluye el mobiliario de las terrazas de bares y restaurantes, que hagan alusión a una marca de este tipo de bebidas.

Hostelería. Y este punto fue, precisamente, el que ya puso en alerta al sector hostelero, que veía en esta medida un duro golpe para sus negocios si se tenían que deshacerse de todo ese mobiliario patrocinado, lo que llegaban a cifrar en pérdidas de unos 600 millones de euros en todo el país. 

Si bien, tras las alegaciones en este sentido presentadas por los hosteleros a este texto durante el periodo de exposición pública en agosto pasado, se ha logrado que el Ministerio rebaje sus exigencias y «todo indica que permitirán que el mobiliario existente en terrazas de bares y restaurantes ubicadas en ese radio de 150 metros de colegios, hospitales, etc. no haya que retirarlo con la entrada en vigor de la ley y solo se aplique a las renovaciones de terrazas o nuevas solicitudes», tal y como precisa a La Tribuna el secretario de la Agrupación Provincial de Hostelería y Turismo (APHT) de Cuenca.

Algo que el sector ve con cierto alivio, porque «de tener que tirar todo ese mobiliario, el coste económico para los establecimientos hubiera sido muy alto y gravoso», afirma López.

Aun así, los hosteleros no las tienen todas consigo y hay cierta cautela e incertidumbre ante este proyecto de ley, al menos, «hasta ver cómo queda finalmente el texto definitivo, tras el correspondiente trámite parlamentario, ya que puede pasar cualquier cosa», matiza el secretario provincial de la APHT.

En todo caso, López subraya que «la hostelería está muy concienciada desde hace mucho tiempo contra el consumo de alcohol en menores».

De ahí que considere que la ley pone el foco en cuestiones, como la publicidad de bebidas alcohólicas en la vía pública, que realmente no se enmarcan en el origen real del problema del consumo de alcohol en menores.

De hecho, para López, en lo que hay que hacer hincapié es «en cómo todos los fines de semana a ojos de todos hay menores bebiendo alcohol en botellones y preguntarse dónde y cómo lo consiguen con tanta facilidad».

Distribuidores. Aspecto este en el que también ponen el foco los distribuidores de bebidas conquenses consultados por este diario.

Así, por ejemplo, Roberto Martínez, gerente de Distribuciones Martínez Ayllón, recalca que «el problema está en que los jóvenes hacen botellón y no se controla el establecimiento donde compran el alcohol».

Por ello, es de la opinión que «más vale que se preocupen de poner más inspectores y ver alcohol a menores».

En términos similares se pronuncia el gerente de Distribuciones y Representaciones JM, José Miguel Pérez, quien, además, no duda en tildar esta ley de «demasiado estricta» y subraya que «así se van a cargar la hostelería».