Una gran noticia. Las donaciones de sangre en territorio conquense siguen al alza tras el recuento final del pasado año elaborado por la Hermandad de Donantes de Sangre de Cuenca, con un saldo de hasta 6.579 extracciones en 2024. Esta cifra supone un incremento de 229 donaciones con respecto al ejercicio anterior. Son cifras que «nos marcamos como objetivo», remarca.
El presidente, Samuel López, que ostenta este cargo desde el pasado mes de octubre, asegura que el balance es «positivo» porque «cualquier incremento siempre es señal de buena noticia». Mucho más, tras vivir unos años donde la balanza ha cambiado posición muchas veces. Y es que, tal y como apunta el presidente, «las donaciones cayeron antes de la pandemia, crecieron durante los años del coronavirus y volvieron a bajar después de superar el virus». Ahora «ha vuelto a crecer».
Además, la Hermandad de Donantes de Sangre de Cuenca contabiliza un total de 35.652 donantes en toda la provincia, aunque no todos son activos, «porque anotamos todas las personas que haya donado al menos una vez». Gracias a ese registro, el trabajo es más sencillo porque cuando el Banco de Sangre de Albacete, del cual depende la hermandad conquense y albaceteña, demanda un tipo en concreto de sangre, «nos ponemos manos a la obra». Ahora, este colectivo trabaja para «fijar las líneas de actuación de este nuevo año, con las salidas que vamos a hacer en los próximos meses con un calendario pactado y organizado».
Samuel López desvela que la mayoría de las donaciones de sangre se producen en término municipal. De las 6.579 extracciones en total, «cerca de 5.000 pertenecen a las salidas que hemos llevado a cabo por infinidad de localidades». Y es que, «teniendo en cuenta la población de la capital y las donaciones, la ratio es mucho más alta en los pueblos». Es más, tal y como ensalza el nuevo presidente, «mientras que en el Hospital de Cuenca se registran 150 extracciones durante todo un mes, en una tarde en una localidad se obtienen hasta 100». Quintanar del Rey, San Clemente, Tarancón, Cañete, San Lorenzo de la Parrilla, Sisante u Horcajo de Santiago son solo algunos ejemplos. No obstante, «tampoco tiene sentido que haya un excedente de sangre». Más bien, desde la hermandad se pretende que «se mantengan las cifras, tratando de que haya siempre suministros para todas las necesidades que demandan las gerencias».
Incógnitas. Una de las incógnitas de este colectivo tan importante es «saber cuándo nos mudaremos al Hospital Universitario de Cuenca porque no lo sabemos todavía». También existe la «duda de ver cómo responde la gente porque ahora está un poco más lejos, lo que genera un matiz y un hándicap para donar». Falta por «ver cómo responde la gente y si tenemos que plantear soluciones».
Por último, el máximo representante de la Hermandad de Donantes de Sangre señala que «tenemos que evolucionar y acercarnos a la población que menos dona» e incide en que «hay que centrarse en los jóvenes y hacer ver que no duele». Además, cabe recordar que «aunque tuviéramos todo el dinero del mundo, no podríamos comprar los productos derivados de la sangre; glóbulos rojos y blancos, plaquetas y plasma». De ahí la «importancia vital de realizar este gesto tan importante porque no sabemos cuando vamos a tener que poner el brazo para recibir sangre nosotros mismos o un familiar cercano», sentencia.