«Donar es una de las cosas bonitas que quedan en la sociedad»

josé Luis Enríquez
-

Mantener los índices de donaciones y convencer a más jóvenes a participar en un simple gesto que salva vidas son dos de las prioridades que se plantea el profesional sanitario que toma las riendas de la Hermandad de Donantes de Sangre de Cuenca

Samuel Lopez, presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de Cuenca - Foto: Reyes Martínez

El acto altruista y solidario de donar sangre tiene un valor incalculable porque salva vidas. Lo sabe muy bien Samuel López (Cuenca, 1990), que acaba de tomar el relevo a Luis Miguel del Pozo al frente de la Hermandad de Donantes de Sangre. López asume el reto del traslado al nuevo hospital, confía en mantener las 7.000 donaciones anuales y contribuir a que más jóvenes se hagan donantes. Es profesional sanitario y pone toda su experiencia al servicio de una Hermandad que desde que comenzó su andadura tiene registrados más de 35.523 donantes. En los últimos cuatro años donan habitualmente en Cuenca unas 5.500 personas.

¿Qué le lleva a dar el paso de tomar las riendas de la Hermandad de Donantes de Sangre?

Más que nada el sentido de la responsabilidad porque el anterior presidente [Luis Miguel del Pozo] quería dar un paso a un lado y porque era necesario que alguien se hiciese cargo de la Hermandad. Desde hace años colaboro con la Hermandad, cuando el anterior secretario [Regino Jordán] vino a buscarme a la Universidad, donde yo era delegado de estudiantes, y empezamos a organizar las colectas en el Vicerrectorado. A raíz de eso, digamos que entre comillas, ya me fichó y he estado colaborando con la Hermandad. Ahora, a petición de Luis Miguel y del hueco que dejaba, he tenido la necesidad de dar ese paso y de tener la ilusión para aprender de él y ejercer la función tan bien como él.

¿Este relevo es continuista?

Sí. Al final, las cosas en la Hermandad funcionan razonablemente bien. Todo va según lo previsto. Se hacen las colectas extrahospitalarias de forma excelente y la gente está contenta. Están contentos los donantes y la Gerencia del Hospital Virgen de la Luz probablemente también lo esté con la gestión de la Hermandad, que tiene sus trabajadores propios y funciona bien. Pero siempre, cuando uno llega a un sitio, tiene que hacerlo con ilusión y aportar cosas nuevas. No tiene que bastar con las cosas según están, sino que hay cosas por delante que son importantes tratar.

¿Por ejemplo?

De aquí a unos meses nos cambiaremos al nuevo hospital y es un reto. Me refiero a los espacios, cómo se va a ubicar la Hermandad, ver si la distancia del cambio de lugar influye a la hora de donar. Además, hay otros retos. La tecnología va evolucionando y la pandemia nos ha llevado a una nueva forma de funcionar, como es pedir cita previa, cuando antes no se hacía. Hay cosas tan sencillas que hacemos hoy en día, como utilizar las aplicaciones de móviles para pedir citas en un gimnasio. A lo mejor es una de las cosas que podríamos hacer. Sobre todo, una de las cosas que hay que hacer es llegar a los jóvenes, que no está tan acostumbrados a donar.

¿Por qué los jóvenes son tan reticentes a la hora de donar sangre?

Probablemente, porque si no lo han hecho nunca es por desconocimiento. La donación de sangre es algo altruista. No quiero decir con esto que los jóvenes no sean altruistas, sino que porque como es un acto altruista puede que la gente no piense que algún día un familiar o ellos mismos van a necesitar de esa sangre que se dona por parte de alguien al interpretar que los jóvenes somos eternos y nunca nos vamos a poner malos. Es decir, esa ausencia de conciencia de enfermedad y de aportación a la sociedad es lo que impide romper la barrera de ir a donar la primera vez. Y si los jóvenes no van a donar, la Hermandad tendrá que salir adonde estar. Por ejemplo, desde hace años se hacen salidas a la universidad y se dan charlas de concienciación en los institutos. 
También hay desconocimiento, no por criminalizar a la juventud porque no tengan conciencia social o pensamiento altruista, sino porque desconozcan la necesidad real de la sangre para los tratamientos médicos de personas mayores, de pacientes oncológicos, accidentes, operaciones de cualquier tipo, etc.

¿En una provincia tan extensa como Cuenca las campañas de donaciones son un hándicap?

Son un hándicap porque las poblaciones están muy dispersas y al final al donante, acudir al hospital, que es el punto de donación constante de lunes a viernes, le supone hace muchos kilómetros. Por eso, la Hermandad lleva tiempo haciendo las captaciones externas. Dependiendo del pueblo y el número de donantes que haya se programan las salidas. Hay pueblos en los que se va una vez al año y otros a los que se va tres o cuatro veces. A la hora de gestionar costes, eso supone kilometraje y lleva gastos asociados de mantenimiento, como ocurre con todos los servicios públicos. 

¿Cuántas donaciones hay al año?

Aunque este año no está cerrado, hasta el 14 de octubre, que fue cuando se hizo el relevo de cargos, llevamos unas 5.000 donaciones de sangre. El año se suele cerrar con unas 7.000, según los datos de años anteriores. Para la población de Cuenca y los recursos de la Hermandad son unos buenos datos y hablan muy bien del sentimiento altruista de los conquenses.

¿Quién puede donar?

Cualquier persona que esté entre los 18 y 70 años puede donar. Además, hay unas condiciones médicas que hay que cumplir como superar los 50 kilos de peso, tener la presión arterial en valores normales… Es decir, cualquier persona que esté sana, entre 18 y 70 años, es candidata a ser donante. El 'no' se lo darán antes de la donación porque hay que cumplimentar un cuestionario y hacer una serie de comprobaciones.

Por mucho que se repita la pregunta… ¿Por qué es importante donar?

Un fármaco, por caro que sea, se puede comprar, pero un producto hemoderivado como la sangre, el plasma o las plaquetas, por mucho dinero que se tenga no se puede comprar si no hay un donante que aporte su brazo. Es importante donar porque cualquiera de nosotros, el día de mañana podemos tener una necesidad y si no hay un brazo que piense en ayudar a alguien sin saber quién que va a recibir lo que ese donante está aportando, no puede curarse.

¿Qué le llevó a donar sangre?

La primera vez que fui a donar, es curioso, porque me mareé y me caí al suelo… Fue en la universidad, con 18 años, nunca había caído en ir a donar. Estudiaba Enfermería y conocía las necesidades de la donación. Organizamos en el Vicerrectorado la extracción, que fue la primera vez que se hizo en la universidad. Eso fue lo que me motivó a acudir.

¿Por qué hay personas que tienen miedo a donar?

Porque normalmente tenemos miedo a las cosas que no conocemos. El que haya ido a donar y haya tenido una mala experiencia o no sea capaz de aguantarlo, entiendo que no done. El miedo, normalmente, es por aquellas cosas que se desconocen. Cuando alguien que no haya donado, que vaya y pruebe, verá que no pasa nada.

¿Qué significan para el presidente de la Hermandad de Donantes palabra como altruismo y solidaridad? 

Significan que con un gesto que no cuesta, haya personas que puedan seguir adelante. Algo que para alguien es insignificante, para otros puede salvarle la vida. Hay más cosas en la vida que hacer cosas a cambio de bienes o de dinero, y donar es un gesto. Se trata de prestar durante un rato el cuerpo para que alguien pueda salir de un agujero. Donar es una de las cosas bonitas que quedan en la sociedad.

¿La sociedad es consciente del valor que tiene un litro de sangre?
Probablemente, no porque, hasta que no se ven en el caso de que un familiar lo necesita y se le administra para que remonte una enfermedad, no se dan cuenta… Incluso voy más allá. ¿El paciente ingresado, y las familias, son conscientes de que esa sangre que le van a introducir en el cuerpo ha pasado por muchos sitios, por muchos profesionales y, sobre todo, ha salido de los brazos de un donante? Seguramente, no. Mucha gente no es consciente de que las cosas no caen del cielo. Leí el otro día una encuesta que decía que el 42% de los españoles no conocía de dónde proceden los recursos económicos del sistema sanitario. Si es así es muy difícil que la mayoría de la gente sepa cuánto cuesta un hemoderivado y que tampoco sería posible si alguien no ha donado.