El campo recibe las intensas lluvias de Jana como agua de mayo

Miguel A. Ramón
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Los agricultores conquenses se felicitan por las precipitaciones de estos días y consideran que han sido muy beneficiosas para todos los cultivos, tanto herbáceos como leñosos, por la forma en que han caído

Aspecto que presenta en la actualidad una finca sembrada de cereal en el término municipal de Villalba del Rey. - Foto: Asaja Cuenca

El campo conquense aplaude las copiosas precipitaciones que ha traído consigo el paso de la borrasca Jana, no solo por la manera en que han caído, sino, además, por el momento en que se han producido, a las puertas de la primavera.  

Y es que esta borrasca ha dejado  en lo que llevamos de marzo cifras pluviométricas de consideración, como los 138 litros por metro cuadrado de Villarejo de la Peñuela, los 107 de Quintanar del Rey, los 100 de Zafra de Záncara, los 95 de Villalba del Rey, los 81 de Albalate de las Nogueras, los 80 de Villamayor de Santiago o los 65 de Pozorrubio de Santiago, según los datos facilitados a La Tribuna por Asaja Cuenca; en definitiva, se ha registrado una media de 100 litros en la Alcarria y entre 70 y 100 en la Mancha.

Lluvias que los productores conquenses han recibido con los brazos abiertos, hasta el punto de afirmar que «esto es lo mejor que nos podíamos imaginar para el campo», tal y como señala el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Cuenca, Salvador San Andrés, ya que ha posibilitado que «haya pegado un giro exagerado».

El río Záncara se ha desbordado a la altura del término de Zafra de Záncara, anegando diversas explotaciones agrarias.El río Záncara se ha desbordado a la altura del término de Zafra de Záncara, anegando diversas explotaciones agrarias. - Foto: Asaja Cuenca

El secretario general de Asaja Cuenca, Manuel Torrero, por su parte, se manifiesta en términos similares y no duda en señalar que «el agua que ha estado cayendo durante estos días era muy esperada y muy necesaria». Y es que, según precisa, «de momento, ha llovido mucho y pausado, por lo que, en principio, todo es positivo».

Cultivos. Para ambos, todos los cultivos de la provincia se han visto beneficiados de estas precipitaciones, tanto herbáceos como leñosos, así como ajos y cebollas.

Si bien, a juicio de San Andrés, los mejor parados han sido, sin lugar a dudas, los leñosos, desde viñedos y olivos hasta almendros o pistachos, porque «se trata de cultivos que no  necesitan lluvias superficiales, sino más bien aquellas que calen bien el suelo». 

Y, de hecho, Torrero precisa, en este sentido, que «lo que hacen estas lluvias es que el suelo recupere toda la humedad necesaria para afrontar en condiciones la primavera», por lo que habla de «optimismo». Eso sí, esto no quiere decir, aclaran ambos, que se pueda hablar ya de una buena campaña, entre otras cosas, porque una helada o un pedrisco puede echar al traste la producción.

En cuanto a los herbáceos, llaman la atención sobre la buena nascencia registrada de manera generalizada en la provincia y el hecho de que estas precipitaciones se hayan producido cuando este cultivo está ahijando y una vez que los agricultores ya han aportado al terreno los nitratos y abonos necesarios, por lo que «este agua va a ir muy bien para el cereal».

No obstante, el responsable de UPA Cuenca considera que «habrá que estar un poco pendientes del cereal, porque el exceso de humedad, con los encharcamientos puntuales de algunas zonas de las exportaciones, se puede traducir en la aparición de la roya», aunque eso no quita para aseverar que «estas lluvias han sido muy beneficiosas para este cultivo».

Aun así, los productores no lanzan las campanas al vuelo a la hora de hablar de buenas previsiones de cosecha en el cereal y ponen el foco en que «aún queda mucho tiempo» y, precisamente, restan meses muy irregulares, como abril y mayo, en los que puede ocurrir cualquier cosa.

Cauces, en el punto de mira. Aunque estas lluvias han sido muy bien recibidas por los agricultores, también han hecho que algunos ríos, como el Záncara a la altura del término de Zafra de Záncara, o el Guadazaón en Monteagudo de las Salinas, se hayan desbordado y, por lo tanto, sus aguas hayan anegado explotaciones agrícolas.

Algo que, pese a haberse dado de manera muy puntual, ha puesto en el foco el estado de algunos cauces fluviales.

De ahí, que desde Asaja Cuenca, su secretario general hable de este «problema recurrente» e indique que «si los cauces estuviesen en buen estado de conservación, se controlase la vegetación de ribera, se limpiase y drenasen las zonas que habitualmente se encharcan, sería todo más cómodo para el agricultor, pero la confederación no hace su trabajo».