En las Cortes regionales se ha hablado hoy mucho de cortesía. Y no, no es que ahora en los plenos se vaya a debatir sobre valores y educación, sino que el Parlamento regional celebró unas jornadas sobre la cortesía como instrumento para mejorar el proceso deliberativo, junto con el Instituto de Derecho Público Comparado de la Universidad Carlos III y la colaboración de la UNED y la Complutense.
La ocasión permitió al presidente de las Cortes, Pablo Bellido, contar cómo gestiona el clima de las sesiones plenarias en Castilla-La Mancha. La verdad es que no se quejó, pues reconoce que «en nuestro parlamento no se producen debates muy conflictivos» y resalta que «el comportamiento de la mayoría de los diputados, sino todos, es adecuado, no se han cruzado las fronteras ni las faltas de respeto que he visto en otros».
Pocas medidas disciplinarias. Es más, reconoció que él usa poco las medidas disciplinarias que le deja el reglamento, como las llamadas al orden cuando un diputado no se está comportando como debiera en sede parlamentaria o también las llamadas a la cuestión, para obligarles a que cambie de tema y se circunscriba al punto que se está debatiendo.
Bellido asume que habrá quien quiera que fuese «más duro» - Foto: tol2«No suelo llamar a la cuestión, no lo he hecho prácticamente nunca», confiesa. Bellido explica que en parte se debe a que se modificó el reglamento de modo que en las Cortes solo se permiten debates sobre cuestiones sobre las que tiene competencia la Junta o que afectan a Castilla-La Mancha. «Naturalmente el diputado puede hacer referencia a cuestiones de la política nacional, que enmarca en un contexto en el que se están produciendo los debates», aclara, «si no, seríamos marcianos, ajenos a la realidad que vivimos». Bellido lamenta que a veces algunos debates no se ciñen a lo que marcaba el orden del día. «No me gusta, pero intento no corregir en exceso», señala.
Prácticamente lo mismo le pasa con la llamada al orden, que la usa poco. «Los diputados saben comportarse», expresa. Y en el caso de que ese comportamiento merezca algún 'toque' por parte del presidente, comenta que se puede hacer «indirectamente» para que así no quede en el diario de sesiones y no se refleje ese apercibimiento al parlamentario en cuestión.
«Mi voluntad personal es no ir por lo que puede llevarnos a un enfrentamiento», explica, «sé que no es una posición compartida y entiendo que hay muchas personas que desearían que fuese más tajante, más duro». Ahora bien, avisa de que tomaría las cartas en el asunto si la situación se desmadrase como ve que ocurre en otros parlamentos. «Si yo sufriese espectáculos como los que he visto en el Congreso de los Diputados, tengo la certeza de que los impediría con decisiones mucho más duras», asegura.
En las jornadas participó la presidenta del Parlamento de La Rioja, Marta Fernández Cornago, que también tiene la suerte de tener unos diputados bastante educados. «Tiendo a ser flexible y tolerante», explica, «los diputados de La Rioja están a la altura». Avisa de que la «crispación y el enfrentamiento continuo» causan desapego a la política.