A lo largo de las últimas semanas, se iniciaron las obras de restauración en la ermita de San Isidro, un proyecto necesario debido al estado de deterioro en el que se encontraba el santuario. Según Rafael Vindel, presidente de la hermandad que lleva el mismo nombre del santuario, la restauración de la fachada era de carácter urgente, ya que estaba muy deteriorada y existía el riesgo de un posible derrumbe. «La fachada necesitaba una obra de manera urgente, puesto que teníamos tres proyectos pendientes, y este era el más grave de todos», aseguró. Desde la hermandad se solicita la colaboración de los vecinos y de los 147 hermanos que la componen, ya que los fondos disponibles son limitados y provienen principalmente de cuotas y rifas durante la festividad.
La restauración de la fachada es solo el primer paso. Las siguientes fases incluyen la rehabilitación del interior de la ermita, afectado por diversas humedades, y la construcción de una habitación adyacente para almacenar los enseres y utensilios relacionados con San Isidro, que actualmente se encuentran dispersos en casas particulares de algunos hermanos. «La idea es realizar estas obras por fases, dependiendo de la recaudación que podamos obtener». Este primer paso es el más urgente, pero «esperamos que esté listo para la festividad del santo, que se conmemora el próximo 15 de mayo», explicó Vindel.
A pesar de las dificultades económicas, la congregación está comprometida en preservar la esencia de este edificio histórico, que data de principios del siglo XIX. «La obra se realizará utilizando mampostería, un sistema tradicional que imita la construcción en piedra, para que la ermita conserve su carácter original», concluyó el presidente. Con el apoyo de la comunidad, esperan poder afrontar el resto de las obras necesarias para garantizar la seguridad y la conservación de este importante patrimonio local, que con tanta ilusión y esfuerzo están rehabilitando.