El Servicio de Planificación y contratación de la Diputación Provincial de Cuenca anunció ayer la licitación de varios contratos de obras de las minas de lapis specularis o espejuelo, para hacerlas visitables y convertirlas en un atractivo turístico.
Se trata de las minas de Saceda del Río, en el término municipal de Huete; la que se encuentra en Torralba; la romana de Torrejoncillo del Rey, y la cueva de la Moneda, en Villares del Saz. El montante total de las cuatro actuaciones, a cargo del Plan de Mejora de las Infraestructuras Turísticas (Plamit) de la institución provincial, asciende a 476.250 euros.
Se actuará en el interior de la mina de la localidad optense de Saceda del Río para mejorar la seguridad. Este proyecto cuenta con un plazo de tres meses y un presupuesto de 105.000 euros.
A la mina de lapis specularis de Torralba se han destinado 77.500 euros. El objetivo también es asegurar el espacio interior de la cueva para su uso turístico. Las obras se realizarán en tres meses.
En cuanto a la mina de Torrejoncillo del Rey, se va a adaptar su interior para que pueda ser visitable. El importe que se destina es de 180.000 euros y las obras se realizarán en cinco meses.
Los distintos proyectos están financiados en un 80 por ciento por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder). La fecha de presentación de solicitudes concluye el próximo miércoles, 30 de abril.
Por último, la Cueva de la Moneda de Villares del Saz será readaptada para uso turístico en cuatro meses, destinando un total de 113.750 euros para ello.
El lapis specularis o espejuelo es un tipo de piedra de yeso selenítica y traslúcida. En la Antigua Roma era muy valorado por su utilización en ventanas y otros usos, a modo de cristal. El territorio conquense, y concretamente Segóbriga, era uno de los puntos de explotación de este material en los siglos I y II d.C. Los historiadores aseguraban que, aunque el espejuelo se extraía de Chipre, Sicilia o África, el de la Hispania Citerior y en un círculo de 150 kilómetros alrededor de la ciudad romana de Segóbriga, era el más traslúcido.
‘La mora encantada’. Por sus características, la cueva denominada ‘Mora Encantada’ de Torrejoncillo del Rey es una de las más conocidas. Descubierta en 1953 por un lugareño, tiene más de mil metros de recorrido y tres niveles de explotación.
El espacio interior de la mina cuenta con varias salas y galerías, comunicadas con el exterior a través de pozos romanos.