André Maire y su visión sobrerreal de Cuenca

Redacción
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André Maire y su visión sobrerreal de Cuenca

El arquitecto y ensayista argentino Martín S. Noel, que tanto idealizó a España y que fue uno de los grandes historiadores de la arquitectura española en América, influyó con sus textos y teorías vertidas en su libro España vista otra vez y otros escritos y conferencias publicadas, en el pensamiento de nuestro mejor poeta y mayor conquensista, Federico Muelas, que asimiló la teoría del argentino de la sobrrerealidad del paisaje español y concretamente del conquense. Para Muelas, la ciudad de Cuenca era «sobrerreal y cierta», señalando varios nombres de pintores que habían caído rendidos ante el paisaje único y pétreo de nuestra ciudad, entre esos nombres citaba al pintor e ilustrador francés, amén de muchas cosas más, André Maire.

André Maire. El pintor e ilustrador viajero nació en la capital de Francia. Allí comenzó a estudiar arte en la escuela municipal de dibujo para pasar a ser alumno del pintor André Devambez en la Escuela de Bellas Artes de París. Posteriormente fue acogido y apadrinado por el artista Émile Bernard, al que había conocido unos años antes de la muerte de sus padres.

En 1922 viaja a Italia para formarse en arte clásico y allí se casa con la hija de Émile Bernard. En Venecia llevará una galería de arte ofreciendo sus propias obras de arte durante casi una década hasta que decide volver a su patria y de allí, tras ganar un concurso convocado en 1930 por la Casa de Velázquez de Madrid, vivirá varios años en España entre los años 1931 y 1934, recorriéndola y descubriendo a sus gentes, pero sobre todo sus paisajes y arquitecturas que tanto le admiraron.

Viajó por muchas de nuestras ciudades y las pintó y dibujó en muchos casos con su particular técnica, aprendida y desarrollada en sus anteriores viajes por los territorios coloniales franceses de la Indochina, dando un toque de exotismo a sus paisajes, además de un cierto acento Art Decó, que le traería un gran éxito ante la crítica artística.

Toledo, Ronda, Salamanca, Segovia, Alcoy, Cuenca, Granada, Gibraltar… son solo algunas de las ciudades españolas  que plasmó con sus dibujos al carboncillo, acuarelas y gouaches, además de sus características tintas y sepias.

La crítica especializada hizo un comentario de varios de sus cuadros aparecidos en un artículo de 1937 titulado Visiones de España: «Cuadros mágicos, sugerentes, compuestos con un relieve de líneas y colores por la naturaleza y el hombre. Panoramas irregulares, picos y precipicios, edificios de varios pisos, altas torres con frontones, un torreón que erige la historia sobre un caos de rocas, casas con bases hundidas que parecen acantilados, un viejo puente que arroja su arco gigante sobre el torrente animado o el estrecho río con una superficie de espejo. ¡Vieja y eterna España!».

De alguna manera este comentario parece que estaba describiendo una composición de la parte alta de Cuenca, o quizás de Ronda, pero lo cierto es que los cuadros que pintó Maire de Cuenca tienen un halo fantasioso y sobrerreal al emplear elementos arquitectónicos idealizados que no forman parte de las ciudades de esa época pero que el pintor incorporaba para dar a la obra una arquitectura y una composición idealizada, que él elaboraba en sus pensamientos, reflexionando después de sus investigaciones y de su admiración por las ciudades y paisajes que pintaba.

El Museo de la ciudad de París adquirió en 1936 el cuadro titulado Espagne-Pont à Cuenca (el puente de Cuenca), obra que idealiza el entorno de la capital conquense en el que un pétreo puente encuadra las casas que dan a una de las hoces de la ciudad. Otra de las obras que Maire imaginó es la dedicada al barrio de San Martín, donde su caserío se asoma con sus zaquizamis a la calle. 

Un tercer cuadro aborda de nuevo la temática conquense o quizás rondeña, ya que es difícil saber si se trata de Cuenca o Ronda, pues hay dos versiones del mismo paisaje, en el que una es muy conquense al ser reconocible la arquitectura de las casas de la parte alta y en la otra versión aparece coronada la ciudad con una edificación más característica de Ronda.