En la madrugada del 2 al 3 de marzo (hora española) se celebrará la 97 ceremonia de los Oscar que, seguramente, harán alusión a los recientes incendios de Los Ángeles, que arrasaron las mansiones de algunas estrellas. Pero, realmente, esta edición está marcada por la polémica arrastrada por la película más nominada: Emilia Pérez (en 13 apartados) cuya protagonista, la española Karla Sofía García Gascón, ha sido prácticamente anulada de las quinielas por los comentarios xenófobos que hizo en redes sociales en años pasados.
Entre las favoritas se encuentra The Brutalist, con 10 nominaciones, que narra el reverso del sueño americano mediante la historia de un genial arquitecto, superviviente del Holocausto, que en Estados Unidos sufrirá también la humillación por parte de un magnate.
Dos musicales americanos muy diferentes se encuentran en esa lista: la superproducción Wicked (con 10) y A Complete Unknown (con ocho). Si la primera es un espectacular largometraje que regresa al mundo de Oz, y su mayor atractivo es la presencia de la cantante Ariana Grande, la segunda es un biopic sobre el ascenso de Bob Dylan.
Otra película singular es el drama Conclave (con ocho nominaciones) de estupendo desarrollo y desenlace fallido, que describe la elección del Papa y todas las intrigas que se producen a su alrededor.
A priori, esas cinco películas son las que apuntan que pueden ser las grandes ganadoras. Pero hay otra que merecería reconocimiento por su gran calidad, la brasileña Aún estoy aquí. El resto de nominadas a mejor película son: Dune: Parte 2, La sustancia o Anora. Sin duda el filme más desconocido es Nickel Boys, que en España directamente se ha estrenado en la plataforma Amazon Prime, y que describe la vida de dos adolescentes afroamericanos de un reformatorio.