Alejandro Ruiz

EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


El piropo

27/02/2025

Llevo días sin pegar ojo pensando en el sufrimiento de Yolanda Díaz después de haber sido víctima de un vil periodista machista, que se atrevió a decirle, sin rubor alguno, que «cada vez estás más guapa». Mi natural carácter empático me coloca irremediablemente al lado de la víctima de tan despreciable afrenta personal como mujer. 
Como me cuesta creer que pueda producirse tan execrable crimen, sin querer justificar a tan ruin individuo, quiero pensar que probablemente a lo que se refería el periodista y quiso decirle es que «cada vez estás más estilizada», en alusión al cambio de estilo experimentado por Yolanda desde que pisa moqueta. 
Es evidente que la apariencia capilar con peinado diario de estilista profesional de Yolanda no pretende incrementar su belleza, simplemente responde a un estado de autoestima y confianza personal, una extensión de la personalidad que la define. Y aunque las personas con un cabello bien arreglado tienden a sentirse más atractivas, en el caso de Yolanda, no. En este caso la cuestión de la belleza queda relegada al valor superior del sentimiento de vitalidad y fortaleza interna. 
Lo mismo ocurre con el cambio radical que ha experimentado con su vestimenta, modelitos, complementos, calzado.  De morena y con 'foulard' ha pasado a rubia con pañuelo y depurados trajes de dos piezas de colores neutros, dando carpetazo definitivo a la imagen tradicional de la perroflauta de izquierdas. Pero no nos engañemos, su acicalamiento de conjunto, en este caso, no responde a un mínimo intento de seducir, de marcar su estatus, de resaltar su figura o sentirse más guapa, atractiva y elegante. Cuando Yolanda se viste por la mañana busca la ropa básica para protegerse de la temperatura ambiente.
En este contexto, o es muy tonto el periodista o puede que fuera el camuflaje de pija de Yolanda lo que le confundiera hasta el extremo de animarle a lazar un piropo a una ministra 'podemita' que, por lo que venimos diciendo, por esa altura de miras que le caracteriza, siempre entenderá como machista o micro machista cualquier ponderación de su belleza, cualquier requiebro, lisonja, galantería, alabanza o halago de su aspecto físico. 
Aunque hay personas a las que les gusta andar en el victimismo, que nadie piense que a Yolanda le gusta victimizarse y que estaba esperando el menor signo de machismo para considerarse afectada. Yolanda está lejos de esa tendencia a posicionarse como sufridora, lejos de esa narrativa de regodeo con el dolor, donde se señalan permanentemente agresiones, tragedias, perjurios y abusos culpando al entorno. No, Yolanda no es de esas, para ella se trata solo de una imagen de víctima espontánea, buscada al azar como cuando busca el último traje de chaqueta de su fondo de armario.