Javier Caruda de Juanas

Javier Caruda de Juanas


De primaveras, licitaciones y Sabina

20/03/2025

Dicen los que entienden de esto que la primavera ha entrado esta mañana a las 10,01 en punto de hoy, jueves, 20 de marzo. Lo que hace que este rincón en el que les ofrezco mis preocupaciones, por una semana se haya convertido casi en la columna de Schrödinger, en una paradoja por la que algunos de ustedes la habrán leído en el último empujón de este invierno pasado y otros, sin embargo, habrán inaugurado el equinoccio primaveral con la, espero, atenta lectura de este puñado de líneas. Todo cambio es una oportunidad. Y, ahora, con la primavera recién llegada a nosotros muchos aprovecharemos para dar carpetazo a los malos hábitos que el proverbial mal tiempo que suele acompañar al invierno nos obliga a tener.

Los días se alargarán permitiéndonos desperezarnos con parsimonia para aprovechar los rayos de sol, si esta concatenación de borrascas que se ha propuesto, con un notable éxito, fastidiarnos el cambio de estación permite que los veamos. Tranquilos, no hay mal que cien años dure… ni cuerpo que lo resista, claro. El caso es que con el comienzo de lo nuevo parece que renovamos las energías para abordar nuevos proyectos o corregir, de una manera intensa, aquello que no ha funcionado. Nos propondremos aprovechar las horas de luz para hacer más deporte en la calle y, paulatinamente, iremos abandonando –hasta cierto punto– el cuartel de invierno en forma de hogar familiar para hacer del exterior nuestro campamento temporal. 

Quizá alguno de ustedes decidirá aparcar el coche y se desplazará andando o en bicicleta al trabajo, a sus actividades de ocio… pero no podrá hacerlo en las bicicletas eléctricas (al menos de momento) que compró el consistorio para uso y disfrute de vecinos y turistas hace ya casi tres años. Me sorprende el hecho de que se haya tardado tanto tiempo en licitar la gestión de este recurso, pero más lo hace el número. Seis. Sólo seis. Hoy la mayoría de las ciudades apuestan por un transporte sostenible, respetuoso con el medio ambiente y, aunque desconozco el número potencial de usuarios, parece que media docena de estas bicicletas es a todas luces insuficiente. 

No obstante, con independencia de la adecuación de la oferta y la demanda de este servicio, sigue llamándome la atención los problemas que tenemos con las licitaciones en Cuenca. Una licitación es el recurso que tiene la administración para poder hacer obras, adquirir suministros… Algo tendremos que corregir ya que, una vez más, nadie presentó documentación alguna para gestionar el servicio de bicicletas eléctricas. Y ¿con la banda de música? Tuvimos una, el próximo lunes se cierra la segunda y parece que volverá a quedar desierta –o ya veremos– con el riesgo cierto de perder, además de un servicio, un referente cultural ciudadano. Claro que, desde el desconocimiento más absoluto, ¿es solo problema del licitador o lo es también del interesado? Sea como sea, como dice el omnipotente Joaquín, mucho me temo que a este punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos.